Trabajo con una mirada integradora: combino la psicología clínica con herramientas transgeneracionales, simbólicas y somáticas. No creo en fórmulas únicas ni diagnósticos cerrados. Cada proceso es un espacio de conciencia donde exploramos tu historia, tus vínculos, tu cuerpo y tus emociones para entender cómo se entrelazan.
Después de más de 16 años de práctica —entre Colombia, Asia y Europa— he acompañado a cientos de personas a comprender su propio sistema, a reconciliarse con su historia y a reconstruir su relación consigo mismas desde un lugar más auténtico.
Mis sesiones no buscan “arreglarte”, sino ayudarte a verte con claridad. A reconocer lo que repites, lo que evitas y lo que ya estás listo para transformar.

Mis sesiones no buscan “arreglarte”, sino ayudarte a verte con claridad. A reconocer lo que repites, lo que evitas y lo que ya estás listo para transformar.
El objetivo no es cambiar quién eres, sino permitirte serte fiel.
Acompaño a quienes sienten que están en un punto de quiebre: profesionales, migrantes, buscadores, personas sensibles que saben que hay algo más detrás de su malestar.
Juntos creamos un espacio donde comprender, sanar y reescribir la historia se convierte en una experiencia de libertad y coherencia.

Acompañarte a reconocer, honrar y trascender los guiones familiares invisibles para construir una vida liberada de mandatos, culpas y lealtades inconscientes.
Crecí en una familia latina marcada por “deberías”, secretos y sacrificios. Aprendí a sostener el amor desde el esfuerzo y a sentir que el valor personal se ganaba. Por muchos años viví dentro de ese guion, hasta que el mismo dolor me mostró que seguir repitiéndolo me estaba apagando.
Ese fue mi punto de inflexión. Comprendí que detrás de cada patrón había una historia heredada, una identidad que no me pertenecía. Decodificarla fue liberador. Desde entonces dedico mi vida a acompañar a otros a hacer lo mismo: soltar el peso del pasado y recuperar la libertad de ser.


Soy psicóloga especializada en Bioneuroemoción®, Terapia Transgeneracional y Psicogenealogía, formada en la escuela internacional de Anne Ancelin Schützenberger.
Mi pasión por comprender la mente y las dinámicas invisibles que moldean nuestra historia me llevó a integrar la psicología tradicional con herramientas de mindfulness, Comunicación No Violenta (CNV), y prácticas de conexión simbólica y corporal.
Trabajo desde una mirada holística e integradora, donde mente, cuerpo, emoción y sistema familiar se encuentran.
Incorporo también recursos de sexualidad consciente, sanación energética y juguetes simbólicos terapéuticos, así como el uso del cacao ceremonial para facilitar procesos profundos de autoconocimiento, reparación y transformación personal.
1. Llevo más de 16 años compartiendo la vida con Gabriel.
Gabriel es mi compañero, mi cómplice y el espejo más honesto que tengo.
Nos conocimos en Colombia hace casi dos décadas, y desde entonces hemos atravesado países, cambios, crisis y renacimientos.
Hoy vivimos en Lisboa, donde seguimos eligiéndonos cada día —no desde la perfección, sino desde la coherencia, el respeto y la abundancia compartida.

2. He vivido en tres continentes: Asia, Europa y América.
Nací en Colombia, pasé 12 años en Shanghái, y ahora vivo en Lisboa.
Cada territorio me ha enseñado algo distinto: la expansión, el silencio, la paciencia, el arte de empezar de nuevo.
Mi conexión con lo que llamamos hogar se volvió más vibracional que geográfica: pertenezco a los lugares donde aprendo y florezco.
¿Desde dónde me lees tú? 🌍
3. Empecé estudiando ingeniería… y duré cinco minutos.
El sueño de mi papá era tener un hijo ingeniero, y como soy la mayor, lo intenté.
No por vocación, sino por amor. Por lealtad.
Pero pronto entendí que la vida no se trata de cumplir guiones heredados, sino de escribir los propios.
Ese fue mi primer acto de libertad, aunque en ese momento no tenía ni idea.

4. Me mueven las estaciones.
En verano vibro con el sol, me activo, creo, me expando.
En invierno me recojo, bajo el ritmo, escucho más y hago espacio para el silencio.
Aprendí que los ciclos externos también reflejan los internos, y que abrazar el invierno es otra forma de pausar, recogerse y estar adentro para luego expandirse en primavera.
5. Me encanta moverme.
Mover la energía, mover de país, mover de piel.
Cada cambio me recuerda que la vida está viva, que nada es fijo, y que el movimiento (aunque incomode) siempre trae crecimiento.

Tú eres tu cura.

Muchos de los problemas que traemos no son realmente nuestros: vienen de la familia, de lo que “deberíamos” hacer, de cosas que nunca nos preguntaron si queríamos cargar.
Aquí no te voy a dar recetas ni frases bonitas para sentirte mejor. Te acompaño a poner nombre a lo que pasa, a entender cómo te está afectando, y a encontrar la manera de vivir más ligera, con menos culpa y con más claridad sobre lo que realmente quieres.
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